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BAÑOS Y SAUNAS TURCAS

Desde la antigüedad, el calor se ha utilizado como terapia. Los mayas, los aztecas, los romanos y los griegos, amén de los turcos, ya usaban los baños de vapor en su vida diaria, algo que se sigue manteniendo en algunos países. El baño público era en las antiguas civilizaciones un símbolo de alta cultura y prestigio.

También era considerado como un lugar de purificación, en la actualidad prima su vinculación con el ocio y el cuidado del cuerpo. Para tener una mejor visión de el proceso y tradición de este tipo de baños, no hay mejor parámetro que el de Turquía, que hoy en día sigue siendo uno de los pioneros en esta actividad.

Tanto el baño turco o hammam como la sauna tienen indiscutibles beneficios sobre la salud y el estado de la piel. Su uso regular permite prevenir enfermedades, dolencias o desequilibrios del organismo. Ambos son baños alternantes de calor y frío que se utilizan con fines higiénicos y/o terapéuticos. La diferencia estriba en que mientras en la sauna se da un calor elevado y seco, en el baño turco la temperatura es menor y mayor su grado de humedad, lo que hace que, en contra de lo que pueda parecer, en éste último se sude menos que en la sauna. La explicación se halla en el propio funcionamiento corporal. Cuando la temperatura externa es superior a la del cuerpo, el organismo, para refrigerarse, suda, emite líquido a través de los poros dilatados, líquido que con su evaporación dispersa el calor y, por tanto, refrigera el organismo. Si la humedad del ambiente, como en el caso del baño turco, recubre toda la piel, no se suda porque el vapor de agua hace la función de dispersión del calor.

En Turquía, estos baños, además del valor sanitario, se integran dentro de una fuerte tradición y son concurridos de manera asidua por los ciudadanos de la misma forma que en occidente podemos ir a un bar, a la peluquería o a un club a practicar un deporte. Entonces los Baños Turcos son inclusive lugares donde el ocio y la comunicación se dan de manera corriente y fluida, un lugar apacible que se transformado en algo intrínsicamente cultural.

Hay baños turcos tanto para hombres como para mujeres. Para muchos, y más en la población de condición humilde, significa el baño que en sus casas no puede hacerse, ya que además de los tratamientos antedichos, hay servicios en los cuales una persona limpia detenidamente y al detalle los cuerpos de los visitantes. Las esponjas usadas para esta tarea son de tejidos naturales que dejan la piel de una forma nunca vista. Los precios de estos baños son muy asequibles para toda la población.

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